Somos muchos los hombres y mujeres de esta ciudad que hoy nos sentimos desalentados frente al triste espectáculo de la centroizquierda porteña discutiendo candidaturas y listas en los términos de la más vieja política.
Estamos frente a la expresión final de la crisis de representación, de la falta de construcción política, de diálogo con los ciudadanos y de reflexión sobre proyectos y futuro.
No se enfrenta una crisis con las mismas herramientas que la generaron: hay una generación de dirigentes que tenemos que hacernos cargo de no haber podido convocar a todos aquellos que compartimos historias, ideas y valores en una identidad colectiva.
Mientras la derecha pensó estratégicamente su proyecto para la ciudad, este espacio se desintegró en peleas internas, repetición de viejas prácticas clientelísticas y meras estrategias electorales.
No hubo en los últimos siete años una discusión profunda sobre agenda, proyectos, herramientas políticas y de gestión que den respuestas modernas a una ciudad moderna atravesada por nuevas incertidumbres.
Un gesto de sensatez en medio de esta crisis sería hacer un último esfuerzo por la unidad para no seguir allanando el camino de quienes quieren profundizar el modelo de una ciudad para unos pocos.
Sería también, sólo el paso previo a una renovación profunda e ineludible que recupere el diálogo con los ciudadanos y la construcción de un instrumento político y de gobierno que sintonice con las búsquedas y los sueños de miles de porteñas y porteños.
Gabriela Cerru
Por: Analía Argento.